Escritura


Desde aquí,

pobre papel nervioso por nacer.

palabritas gastadas, huérfanas, robadas,

poema que abre interrogación

y espera.

Como ha esperado, tanto.

Se pregunta y espera

que alguien le recuerde

la vieja luz del mundo.

Es hora de olvidar.

Dolores que no cesan,

es hora de olvidar,

desde aquí,

serán

de cualquier modo,

la caja negra en el fondo del ropero,

ese agujero insaciable que algunos llaman alma,

sombra hasta el final de toda sombra,

causa elemental,

razón de un cuerpo maltratado

por todo lo vivido,

explicación y consuelo de moribundo.

Pero es hora de olvidar.

Orilla del río de la sangre,

ahogar a la

derrota

en el cauce que corre

junto a los nomeolvides,

abortar a la madre de los dolores.

Asesinar

a quien no ha dejado de parir,

año tras año,

desconsuelo.

La corriente abrazará por igual

a cada uno de sus hijos,

reconocerá a los justos,

disolverá la falsa descendencia,

La Historia y sus recaudos,

sus visiones y sus revisiones

y el diablo en los detalles,

ya puede hacerse cargo.

De las incongruencias de múltiples relatos,

de las miserias del sobrevivir,

cálculo y razón y sospecha despejada,

profilaxis social, versiones

para futuros escolares,

la crítica ilustrada, el sopesar, la astucia,

pueden hacerse cargo,

sobra el material y hay que rendir cuentos claros

al orden social, a la república.

Es hora de olvidar,

de no nombrarte más,

que te vayas de aquí

a ese otro sitio,

para que dejes lugar,

para que crezca  renazca  persevere

la antigua luz del mundo

sobre los ojos nuevos,

nuestros anhelados lazarillos.

Ellos abrirán el porvenir

y empezarán de nuevo.

Nuestra querida verdad será al fin liberada

de nosotros mismos, como debe ser.

Carlos Aprea

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apenas asomaron de la tierra,

pequeñas hojas verdes,

apenas desplegadas,

un descuido del verano

las secó,

fin de una ilusión,

no se verán en casa

esas flores

que nos conmovieron en la casa del Sur,

en su lugar,

una pequeña vasija negra,

tréboles salvajes,

regados sin pasión ni sentido,

como un túmulo ajeno,

pasó un largo verano y

un otoño helado,

y ahora que el invierno

a  penas ilumina los días,

asoman otra vez los brotes,

perseverancia de las semillas,

mas fieles que la ilusión.

Carlos Aprea, 2008

II

 

si tus ojos

solo tus ojos

no hablaran,

nada me sostendría

nada de lo que existe

resistiendo la nada

a contrapelo

de la entropía devoradora

que nos consume

sin remedio

 

nada

de ese efímero fluir

al que llamamos vida,

nada

de ese despertar

que suscita la belleza

cuando nos sorprende,

nada

de ese impulso por sembrar

en los desiertos,

nada

 

nada,

solo tus ojos

 

y el nítido recuerdo

de tus ojos

cuando ya no estas.

                                Carlos Aprea, 2007

 

el lugar de alguien que mira la ciudad desde la altura

como quien no reconoce ser un desconocido

mira y no ve

a nada ni a nadie

mira y se va

con la bandada que huye por el horizonte

·

el lugar de alguien que escribe una carta de despedida

con las últimas lágrimas

confesándolo todo

y no consigue

recordar el destinatario

·

el lugar de alguien con una tiza en la mano

y un fuerte dolor de estómago

sola

frente a un pizarrón

dibuja un gran signo de pregunta

y espera ver una respuesta

en los ojos que la miran

·

el lugar de alguien que sale a transitar la vida

sabiendo

que tiene todas las de perder

y pierde,

el lugar de quienes acompañan a alguien

sabiendo

que tiene todas las de perder

y pierden,

y aún perdiendo

encuentran

que valió la pena

·

el lugar de alguien que escribió una mensaje

y lo colocó en una botella

una mensaje con todos los detalles

de su vida de náufrago

un mensaje con todos los fulgores

con todas las miserias y las resurrecciones

de su vida de náufrago

y espera a un mar

en medio del desierto

·

en el lugar de quien no sabe cómo

no sabe dónde

ni cuál

es su lugar

y mientras tanto

anda usurpando

lugares prestados

·

el lugar de alguien que mira otros lugares

como tratando de encontrar

donde dejar la carga que lo abruma

y ve que en todos los lugares

hay otros que lo miran

con cargas similares

·

el lugar de quien espera el desenlace

mientras lo escucha divagar

violentarse

mezclar retazos de recuerdos

nadar entre los agujeros de la memoria

y solo atina a tomarle una mano

calladamente

y maldecir …Alzheimer… Alzheimer

·

el lugar de quien dibuja un círculo

alrededor de si,

y dice:

“aquí soy libre”

y cada vez que sus obligaciones

se lo permiten,

se interna en él como en otro mundo,

el lugar de quien comienza a traficar

de un mundo al otro,

a pasar todo aquello que merezca ser salvado,

hasta que el círculo desborda

y un buen día, desaparece sin dejar rastros

el lugar de quien intenta trazar

un nuevo círculo alrededor de sí,

sin poder olvidar el círculo perdido,

y comienza a sentirse prisionero

y no lo puede cerrar

no lo puede cerrar

no lo puede cerrar

·

el lugar de la pequeña lluvia

el pequeño llanto

conque alguien se lava

y lava

el olor pegajoso

que le quedó en el cuerpo

·

el lugar de quien escucha risas

el la casa vecina,

y sin saber porqué

derrama lágrimas y lágrimas

frente a un espejo

·

el lugar del corredor de fondo

que escucha metro a metro

los latidos de su corazón

y apura el paso

para dejar atrás el temor que lo habita

·

el lugar vacío

que parece esperar a su habitante

el lugar vacío

que parece extrañar a su habitante

y el lugar común

en donde fuman

alguien que espera una llagada

alguien que espera una partida

·

el lugar donde hubo voces,

risas, llantos,

el lugar donde el silencio

de una ausencia

lo ha invadido todo

y ha hecho del lugar

una imagen

de la ausencia

·

el lugar donde alguien espera

reencontrarse con alguien

y a medida que espera

se reencuentra a si mismo

·

el lugar en donde florece la alegría

de quien celebra a su amor

como un jardín inagotable

y hace de todos los lugares

un jardín

Carlos Aprea  (1991/1997)