apenas asomaron de la tierra,

pequeñas hojas verdes,

apenas desplegadas,

un descuido del verano

las secó,

fin de una ilusión,

no se verán en casa

esas flores

que nos conmovieron en la casa del Sur,

en su lugar,

una pequeña vasija negra,

tréboles salvajes,

regados sin pasión ni sentido,

como un túmulo ajeno,

pasó un largo verano y

un otoño helado,

y ahora que el invierno

a  penas ilumina los días,

asoman otra vez los brotes,

perseverancia de las semillas,

mas fieles que la ilusión.

Carlos Aprea, 2008

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